La existencia del aprendizaje en un hecho que viene apoyado por fenómenos como la inhibición latente, el bloqueo o la relevancia aprendida El aprendizaje es un proceso que se infiere a partir de los cambios observables que se producen en la conducta de un organismo, como consecuencia de ciertas experiencias con el ambiente. El aprendizaje puede dar como resultado tanto un aumento como un descenso de respuesta. Es un tipo especial de causa de la conducta que puede ser investigado tanto en el ámbito celular, neurofisiológico o conductual. Sin embargo, no es siempre evidente en las acciones de un organismo. Si bien también es cierto que únicamente puede ser estudiado mediante métodos experimentales. El aprendizaje es un fenómeno ampliamente extendido en el reino animal. Se ha encontrado en especies tan distintas como moscas de la fruta, babosas marinas, abejas, roedores, pájaros, monos y personas. Es una característica básica de la conducta. Muchos aspectos de la conducta humana son aprendidos. Así, aprendemos a coger el teléfono cuando suena, a reconocer a los amigos, etc. Del mismo modo que también se aprende a no hacer ciertas cosas. De este modo, el cambio en la conducta que se utilice para identificar el aprendizaje puede ser tanto un aumento como un descenso de la respuesta. Es importante distinguir entre el aprendizaje y otras formas de cambio conductual alternativas, como la maduración. Los niños pueden levantar objetos pesados o llegar a sitios cada vez más altos, pero esto no es debido al aprendizaje, sino que resultan del crecimiento físico y la maduración. Si bien hay que decir que los procesos debidos a la maduración y al aprendizaje pueden estar interrelacionados y pueden resultar difíciles de distinguir. Obviamente la práctica es necesaria en el aprendizaje de una destreza como nadar o montar en bicicleta. Sin embargo no todas las cosas necesitan el mismo grado de práctica, ejemplo de ello puede ser el hecho de meter los dedos en un enchufe, en este caso con una sola experiencia basta para evitar volverla a repetir. Por tanto el aprendizaje requiere de alguna práctica o experiencia relacionada específicamente con el cambio en la conducta. Una característica importante del aprendizaje es que los resultados son duraderos, implica cambios a largo plazo. Por ejemplo, no se puede considerar que una persona haya aprendido el nombre de otra si no lo puede recordar al día siguiente. Se considera que una persona ha aprendido algo si es capaz de recordarlo una vez pasado un tiempo. Los estudios del aprendizaje comienzan en el nivel del organismo intacto, donde el aprendizaje se manifiesta como cambios en la conducta observables. Sin embargo también se puede estudiar a otros niveles, circuitos neurales y sistemas de neurotransmisores, así como en los niveles celular y molecular.
2. MEMORIA Y APRENDIZAJE EN EL CEREBRO HUMANO.
Memoria es por medio de la cual se retiene y recuerda. La cantidad de información almacenada en el cerebro del adulto normal es casi ilimitada. La memoria está entre las cualidades más exclusivas del Homo sapiens. Esto se debe en parte al lenguaje. Sin embargo, se retiene mucho más que un simple vocabulario. Cierta parte de las experiencias diarias parece recordarse casi indefinidamente. Es posible que el lenguaje suministre una matriz que facilita la retención de la experiencia. Ciertamente parecemos recodificar los estímulos visuales en forma verbal cuando hacemos un esfuerzo para almacenar información. Los mamíferos superiores dependen en gran parte de la experiencia para lograr sobrevivir. La memoria humana puede caracterizarse en cuanto a los varios eventos de su curso temporal. La memoria icónica es de término muy corto pues dura menos de un segundo. El ciclo de recuperación o amplitud de la respuesta al segundo de dos estímulos idénticos en comparación con la amplitud de la respuesta al primer estímulo, constituye una medida sencilla de la persistencia de los efectos que el primer estímulo causa en un sistema cerebral determinado, en este caso, el sistema visual primario. La memoria icónica es específica de los sentidos y de su modalidad. Podríamos especular (y sería tan sólo un cálculo) que la memoria icónica se halla localizada en las regiones sensoriales primarias de la corteza cerebral.
3. MEMORIA DURANTE EL PROCESO DE APRENDIZAJE
Los resultados de las pruebas que ponen de manifiesto como funciona la memoria durante el periodo de aprendizaje demuestran con claridad que la memoria y comprensión no funcionan de la misma manera a lo largo del tiempo: aunque se comprendan todas las palabras (de una lista determinada que hemos leído) no todas se recuerdan. Las diferencias existentes entre el funcionamiento de la memoria y el de la comprensión permiten entender por qué hay tantas personas que tienen dificultades para recordar después de varias horas de aprendizaje y de comprensión. La explicación es que a menos que la mente disponga de breves períodos de reposo, la memoria va debilitándose poco a poco a medida que pasa el tiempo. La memorización durante el periodo de aprendizaje. La gráfica muestra que recordamos mejor lo que hemos aprendido al comienzo y al final del período de aprendizaje. Del mismo modo, recordamos mejor las cosas que se pueden asociar o relacionar y las que son excepcionales o únicas. Si se desea mantener un nivel aceptable de memoria, habrá que encontrar el punto que se conjugue más armónicamente con la comprensión. La memorización durante el aprendizaje con y sin descansos. Un período de aprendizaje de 20 a 40 minutos de duración produce los resultados óptimos de comprensión y memorización.
3.1 LA MEMORIA DESPUÉS DEL PERÍODO DE APRENDIZAJE
El nivel de memorización aumenta poco después de terminado el período de aprendizaje y sólo entonces empieza a descender, siguiendo una curva cóncava que cae bruscamente sin llegar nunca a alcanzar el nivel inferior de la gráfica. En la gráfica se pone de manifiesto cómo aumenta el nivel de memorización poco después de terminado el aprendizaje para luego caer en picado. El motivo por el que ocurre ese ligero aumento es fácil de comprender: después de terminado el período de aprendizaje, el cerebro necesita tiempo para integrar la información que ha asimilado, especialmente los últimos elementos de la misma. Le hacen falta unos cuantos minutos para completar y consolidar las interconexiones existentes entre las diversas partes del nuevo material. El descenso que tiene lugar después de esa breve subida es muy pronunciado: una vez transcurridas 24 horas tras un periodo de aprendizaje de una hora se pierde al menos el 80 por ciento de la información. Esta enorme caída de la cantidad de información memorizada puede evitarse con las técnicas de repaso apropiadas.
3.2 REPASO, CAPACIDAD MENTAL Y EDAD
La manera como una persona repasa tiene mucho que ver con las creencias sobre el modo como va debilitándose la capacidad mental del hombre con el paso de los años. Se suele afirmar que el cociente intelectual, la capacidad para recordar y para descubrir las relaciones espaciales, la velocidad de percepción y la de juicio, la inducción, las relaciones numéricas, la memoria asociativa, el nivel intelectual, la velocidad intelectual, las relaciones semánticas, el razonamiento formal y general, etc empiezan a decaer tras haber alcanzado su nivel más alto entre los 18 y 25 años. Debe de tenerse en cuenta que el debilitamiento que se produce con el paso del tiempo no supera el 5 o el 10 por ciento. Cuando se compara este porcentaje con la enorme capacidad intrínseca del cerebro, resulta insignificante y también otro dato es que las personas que han participado en estos experimentos han sido educadas por métodos tradicionales, por lo que en la mayoría de los casos no han llegado a poner en práctica las técnicas adecuadas de aprendizaje, repaso y memorización.
Esta memoria se llama así porque se funda en lo que ves y oyes, en fracciones de segundos y luego desaparece quedando en tu memoria solo un recuerdo, por ejemplo cuando escuchas una clase de tu profesor y te presenta figuras,esquemas, a veces muy brevemente. Este tipo de memoria permite que cualquier acontecimiento se pueda ver más de lo que se puede informar, ya que la huella en el cerebro perdura más que en la imagen visual, con lo cual se permite que el procedimiento continúe más que la imagen misma. La memoria sensorial es también la que suele almacenar una características de los objetos,ésta es percibida por alguno de nuestros sentidos y suele olvidarse fácilmente.
MEMORIA A CORTO PLAZO
Este tipo de memoria produce un almacenamiento temporal y frágil de información en la memoria ,de unos 20 a 45 segundos, con un volumen de 7 +-2 ,dependiendo de la complejidad del primer elemento y el último elemento. Si no se realiza ningún esfuerzo para almacenar información presente en la mente (por ejemplo, repitiendo la información), esta información desaparecerá muy rápidamente y se olvidará en un minuto.
MEMORIA A LARGO PLAZO
La memoria a largo plazo (MLP),también llamada memoria inactiva o memoria secundaria, es un tipo de memoria que almacena recuerdos por un plazo de tiempo que puede prolongarse desde unos pocos días hasta décadas, sin que se le presuponga límite alguno de capacidad o duración.Se diferencia estructural y funcionalmente de la memoria a corto plazo.Biológicamente, la memoria a corto plazo consiste en una potenciación temporal de las conexiones neuronales que puede llegar a convertirse en memoria a largo plazo mediante un proceso de repetición y asociación significativa.Los mecanismos biológicos subyacentes a la memoria a largo plazo no están completamente determinados, pero el proceso de potenciación a largo plazo, que conlleva un cambio físico en la estructura de las conexiones neuronales, ha sido propuesto como el mecanismo que con mayor probabilidad cumple la función de trasladar los recuerdos temporales al almacén de recuerdos a largo plazo.
Es necesario así mismo aprender unas cuantas definiciones simples. Por cerebro se entiende como el conjunto abultado de células y fibras que se encuentran dentro del cráneo, en la cabeza de un animal: se convierte en médula espinal al salir del cráneo El Sistema Nervioso Central (SNC) incluye tanto el cerebro como la médula espinal y se compone de neuronas (cuerpos celulares nerviosos y sus característicos procesos de fibras), glia (células neuronales) y cierta variedad de tipos de células que forman vasos sanguíneos, membranas, etc. La palabra nervio se refiere a una colección de fibras nerviosas (sin incluir los cuerpos celulares). Las colecciones de los cuerpos celulares nerviosos se denominan núcleos si se hallan dentro del sistema nervioso central y ganglios si están fuera de él. La materia gris consta de cuerpos celulares y fibras pequeñas y la materia blanca está formada por tractos de fibras grandes cubiertas por vainas de mielina. Estas denominaciones obedecen a que tales colores aparecen en las respectivas regiones cuando el cerebro está fresco. El sistema nervioso central es bilateralmente simétrico pues la mayoría de las estructuras aparecen duplicadas en los dos lados. Cierto numero de sistemas nerviosos centrales están cruzados en tal forma que las estructuras nerviosas de la izquierda se relacionan funcionalmente con las estructuras corporales de la derecha, y viceversa. Métodos de estudio. Se ha desarrollado una gran variedad de procedimientos para el estudio de las características estructurales del sistema nervioso. Estos procedimientos cubren desde la disección anatómica general de todo el cerebro, pasando por el análisis microscópico de los detalles de finas porciones del tejido, hasta llegar al estudio de porciones diminutas de células nerviosas individuales por medio del microscopio electrónico. La anatomía ordinaria denomina y describe los aspectos estructurales de los órganos que pueden observarse a simple vista. Esta fue naturalmente la primera rama de la neuroanatomía en la historia. Aunque la anatomía ordinaria constituye un punto obligado de iniciación (la denominación unificada de las estructuras es prerrequisito para adelantar el estudio), su valor como método analítico es limitado. Esto es así particularmente respecto del sistema nervioso en el cual la característica estructural más importante es la de las interconexiones de las fibras que son demasiado pequeñas para poderlas observar sin la ayuda de un microscopio.
CÉLULAS CEREBRALES Y SUS CONEXIONES.
El cerebro se compone de dos clases completamente diferentes de células: neuronas (células nerviosas) y glia. Hay naturalmente también células sanguíneas y otras que se encuentran en todos los tejidos. Las descripciones de los elementos cerebrales han tenido la tendencia a destacar las neuronas, por muy buenas razones. So n, consideramos nosotros, los elementos funcionales últimos, aunque la glia puede también desempeñar papeles importantes. Mientras hay quizá 12 billones de neuronas en el cerebro, hay 120 billones de glia. Esta está respecto de las neuronas, en proporción de 10 a 1. Inicialmente se pensó que la glia servía solamente para proporcionar una matriz de soporte a fin de mantener las neuronas en su puesto como sucede con las células del tejido conectivo en muchos órganos del cuerpo. Hoy consideramos sin embargo que su función va mucho más allá. Hay muchas interacciones químicas complejas entre las neuronas y la glia vecina incluyendo intercambio de iones y posiblemente de elementos nutritivos. Y aún puede observarse que en algunos sistemas, tales como el de la retina (región sensitiva de la luz, en la parte posterior del ojo), la actividad electroquímica de la glia puede modificar directamente la actividad eléctrica y de aquí las transmisiones de información de las neuronas. Es perfectamente posible que llegue eventualmente a descubrirse que la omnipresente glia desempeña papeles decisivos en el control de la actividad nerviosa del cerebro y por ende en procesos superiores tales como la percepción y el aprendizaje.
La etapa infantil se caracteriza por el desarrollo intenso de la capacidad de retención mental y reproducción. El período del cual se recuerdan las personas y acontecimientos en la etapa infantil aumenta de duración en un lapso relativamente largo. En realidad, si nos es difícil o casi imposible recordar algo de los acontecimientos transcurridos en la temprana infancia, no obstante, la etapa infantil se recuerda con profusión y claridad. La memoria es básicamente de carácter involuntario. Esto quiere decir que el niño, con frecuencia, no se plantea ante sí el objetivo consciente de recordar algo. La retención mental y la recordación incidental tienen lugar independientemente de su voluntad y de su conciencia. Se producen dentro de la actividad y dependen del carácter de ésta.
El niño retiene en la mente aquello hacia lo cual prestó su atención en la actividad, lo que produjo una impresión en él. La calidad de la retención mental involuntaria de objetos, cuadros o palabras, depende de cuán activamente el niño actúe con relación a ellos, de la medida en que tenga lugar su percepción detallada en el proceso de la acción. Así, al examinar sencillamente láminas o cuadros, su retención mental es peor que en el caso en que al niño se le proponga clasificar las láminas “por sitios”, separar las cosas relacionadas con el centro infantil, con la cocina, con la sala del grupo, con el patio, con el jardín, etc.
La retención mental involuntaria es un resultado indirecto, complementario de las acciones de percepción y de pensamiento realizados por el niño. En los pequeños la retención mental involuntaria y la reproducción, constituyen la única forma de trabajo de la memoria. El niño aún no se puede plantear el objetivo de retener en la mente o recordar algo y, por lo tanto, no aplica para ello procedimientos especiales. Las formas voluntarias de retención mental y recordación se comienzan a formar durante la edad mediana y se perfeccionan sustancialmente en los niños de edad mayor. Las condiciones más propicias para el dominio de la retención mental y de la reproducción voluntarias se realizan en el juego, cuando la retención mental es una condición a satisfacer, para la realización exitosa del papel asumido por el niño. El dominio de las formas voluntarias de la memoria comprende varias etapas. En la primera de ellas, el niño comienza a distinguir las tareas de retención mental y recordación – reproducción- sin dominar aún los procedimientos necesarios. Aquí, la tarea de recordar, el niño la distingue primero, ya que se enfrenta, en primer término, con situaciones que implican precisamente la recordación, la reproducción de algo que ya percibió o hizo con anterioridad. La tarea de la retención mental surge como resultado de la experiencia de la recordación, cuando el niño se comienza a percatar de que si no logra previamente la retención mental, entonces no podrá posteriormente reproducir aquello que se espera de él. Los procedimientos de retención mental y de recordación del niño no los “crea” por sí solo. Es el adulto quien de una u otra manera se los va suministrando. Así, cuando el adulto, por ejemplo, le da una encomienda al niño, inmediatamente le pide a este que la repita. Al preguntarle algo al niño, el adulto estimula en él la recordación mediante preguntas adicionales: “¿Y que pasó después?, ¿ Y que otros animales viste parecidos a los caballos?,etc. ” El niño aprende gradualmente a repetir, discernir y coordinar el material, a fin de retenerlo en la mente y aprender a usar las relaciones durante la recordación.
Los niños sienten gradualmente la necesidad de valerse de acciones especiales de retención mental y adquieren la habilidad de utilizar en ellas medios auxiliares. A pesar de los grandes logros obtenidos en el dominio de la retención mental voluntaria, al final de la etapa infantil el tipo predominante de memoria permanece siendo, la memoria involuntaria. Los niños recurren a la retención mental y reproducción voluntarias relativamente poco, cuando dentro de su actividad surgen tareas que así lo determinen, o a instancias del adulto.La retención mental involuntaria, relacionada con el trabajo intelectual activo de los niños sobre la base de determinado material, permanece siendo hasta el final de la etapa mucho más productiva que la retención mental voluntaria de ese mismo material. Conjuntamente, la retención mental involuntaria, que no está relacionada con la realización de acciones activas de percepción y pensamiento –por ejemplo, la retención mental de las láminas que se observen, es menos exitosa que la voluntaria. Ciertos niños de etapa infantil presentan un tipo especial de memoria visual que lleva el nombre de memoria eidética. Las imágenes de la memoria eidética por su brillantez y precisión se acercan anteriormente, el niño lo describe como si lo estuviera viendo de nuevo en todos sus detalles.La memoria eidética es un fenómeno evolutivo. Los niños que la presentan a la etapa infantil, más tarde, en el período de la enseñanza escolar se ven privados de esta facultad.